Sospechas y fuego cruzado en el Gobierno por el avión retenido en Ezeiza Por Jesica Bossi
: que un miembro de la comitiva es un “alto ejecutivo” de una aerolínea acusada de dedicarse al “tráfico de armamento y traslado de personas y equipos para la Fuerza Quds”.Otro dato que llamó la atención es que el texto reconoce el accionar en “tiempo real” de las fuerzas de seguridad argentinas, algo que Aníbal remarcó que se refería a la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Esto encaja con uno de los pases de facturas dentro del oficialismo.
La primera intervención fuerte la hizo la PSA, con inspecciones el 8 y el 10 de junio en la aeronave que quedó varada en Ezeiza, al negársele el ingreso a Uruguay. El director de esa policía escon el objetivo de congraciarse con Israel. ¿Para qué? Convertirse en el embajador allí, cargo vacante que dejó Sergio Urribari, condenado por corrupción. Para ese puesto, el Presidente propuso a Caamaño, quien debe tener el visto bueno del Senado.
En el centro, José Glinski, Director Nacional de la PSA. Dentro del Gabinete, algunos le atribuyen “sobreactuar”. Busca convertirse en embajador en Israel. Glinski es un histórico de la PSA que entró en la época de Marcelo Saín, el primer jefe del organismo creado por Néstor Kirchner, en 2005. Nació en Comodoro Rivadavia y fue ministro de Seguridad de Chubut en 2014. Quienes lo tratan dicen quey que cuenta con avales dentro de la comunidad judía. Esa aspiración generó recelo en medio del escándalo del avión.. Leopoldo Moreau sumó a Paraguay en el complot contra Argentina.
de una tabacalera a la que lo vinculan a través del mismo avión iraní venezolano que hoy sigue en Ezeiza. Cristina Kichner, al igual que Alberto, mantienen un conveniente silencio sobre el affaire.