El neerlandés dominó a voluntad en Arabia Saudita, lleva 9 triunfos seguidos y convierte a la Fórmula 1 en un bostezo fascinante. Checo Pérez, con el otro Red Bull, fue segundo lejos, y Leclerc tercero a casi 20 segundos con Ferrari, en F1 un año luz.
El neerlandés dominó a voluntad en Arabia Saudita, lleva 9 triunfos seguidos y convierte a la Fórmula 1 en un bostezo fascinante. Checo Pérez, con el otro Red Bull, fue segundo lejos, y Leclerc tercero a casi 20 segundos con Ferrari, en F1 un año luz. Los flashes fueron para el inglesito Oliver Bearman, de 18 años, que reemplazó a Sainz en la otra Ferrari y dejó ver uñas de crack.
A pesar de las polémicas internas que sacuden a Red Bull desde hace un mes con el inicio del caso Christian Horner, absuelto de las acusaciones de"comportamiento inapropiado" lanzadas por una empleada, que fue suspendida, la escudería austríaca confirmó sobre el rápido trazado a orillas del mar Rojo su aplastante superioridad al firmar su segundo doblete en dos carreras.
"Hizo un trabajo increíble, ser séptimo en tu primera carrera en F1 es muy impresionante", afirmó Leclerc sobre su compañero adolescente.