Contener a China es la cuestión mayor. La urgencia es impedir la victoria de Putin en Ucrania, o bien limitarla lo máximo posible.
y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte empezaron a trazar la línea por donde pasa la división. Las potencias occidentales no son responsables exclusivas de partir en dos el mapamundi, como en la segunda mitad del siglo 20. Rusia y China han puesto lo suyo en esta marcha hacia un tiempo oscuro.
Lo decidido muestra el regreso al mundo partido del peor momento de la Guerra Fría. Entre las muchas diferencias con aquel tiempo, hay una que dificulta enormemente la división: la Rusia soviética y la China maoísta eran economías colectivistas de planificación centralizada que no tenían vínculos económicos y productivos significativos con los países del otro bloque.
Así quedó partido el mundo desde 1955 hasta que el entendimiento que tejieron Richard Nixon y Henry Kissinger con Mao y Chou En-lai terminó por disolver la Seato en 1977. Japón, Australia, Nueva Zelanda y Corea del Sur están dispuestos a ser cordón sanitario de China, pero les costará mucho en sus exportaciones. Los japoneses tiemblan al recordar la recesión que le causó, hace 10 años, el boicot a sus productos en China por una disputa de soberanía sobre islas y aguas marinas.