El kirchnerismo acota cada vez más su margen de acción y lo sostiene exclusivamente por la negociación con el FMI; la encrucijada de la suba de las tarifas
Los crujidos sonoros que despidieron 2021 trajeron a la superficie losque sacuden a la Argentina. Desde los cortes de luz hasta la carrera del dólar emergen como síntomas de laen la economía, que cada vez con mayor persistencia descascaran la escenografía del optimismo gubernamental.
La réplica es cruel. “El kirchnerismo es experto en irte llevando y pegarte un garrotazo cuando le conviene”, responden desde La Cámpora con pragmatismo.
El Gobierno deambula, así, sin relato ni recursos, en el corazón de una dimensión desconocida para el kirchnerismo. Mientras tanto, se acrecientan los desequilibrios y. En medio de los tironeos entre facciones, domina la inacción. Los problemas se acumulan a la espera de que, una reducción de la épica kirchnerista a la mínima expresión. Todo un logro presidencial.
Más allá de las lecciones políticas, aquella inacción tarifaria tuvo consecuencias económicas. Derivó en un aumento exponencial de los subsidios y de unaSe trata de una bola de nieve ajena al público general, pero que Basualdo conoce perfectamente.